
PRESTAMOS RAPIDOS: UNA REFLEXION ANTERIOR
Expansión publica hoy la llegada de los préstamos rápidos para financiar pleitos y a propósito de esa noticia me gustaría comentar alguna cosa sobre este tipo de productos, por el riesgo que conllevan y por sus características. Más aun en casos como un pleito, porque la pérdida del mismo llevaría consigo el pago del préstamo, del problema por el que se abrió el pleito e incluso gastos judiciales añadidos.
Los préstamos rápidos, tienen una estrategia clara: como es un sistema muy ágil en la concesión, permite resolver con inmediatez un problema que para el cliente tiene urgencia. Pero además tienen otra ventaja estratégica para la entidad emisora y es la precipitación ocasionada por la necesidad, que hacen que el cliente no mida correctamente los riesgos del mismo.
Hay que tener en cuenta que aunque nos concedan un crédito muy rápido, el ritmo de devolución, no cambia, es siempre lento y doloroso. Nunca llega la última letra que permita liquidar el crédito.
Por todo esto sería recomendable antes de plantearse esa posibilidad de urgencia, valorar otras:
– Préstamo entre familiares o amigos: dado que las cuantías de los préstamos rápidos son pequeñas, quizá algún familiar podría disponer de ese dinero para prestárnoslo. Hay que tener en cuenta que esto es una figura perfectamente legal, tanto si el préstamo es con intereses como sin ellos.
No hay que tener vergüenza, aunque o haya una confianza suficiente, quizá esa persona pensaba invertir ese dinero por un interés y a través de este acuerdo ambos salís beneficiados. Seguramente con un interés menor y con una flexibilidad mayor en caso de algún imprevisto.
– Préstamo intermedio entre familiares o amigos: como las prisas no son buenas, porque no pides la cantidad necesitada urgentemente, a una persona allegada, hasta que con tranquilidad y tiempo, formalices un préstamo en el que la entidad emisora no se aproveche de la urgencia y posteriormente se lo devuelves a la persona que te lo prestó.
Por último si no queda más remedio y tenemos que acudir a uno de estos productos, antes de firmar nada hay que tener en cuenta los siguientes aspectos, para compararlos entre unas y otras compañías:
– Importe que se te concede.
– Numero de meses que se dan para pagar, lo que se conoce como duración del préstamo.
– TAE. Que es el interés más los gastos asociados al préstamo y que nos da la cuota a pagar. Es muy importante comparar TAE contra TAE para saber realmente donde se paga menos en 2 ofertas.
– Cuadro de amortización con el importe total de la operación: Por ejemplo 6000€ a devolver en 60 meses con un TAE del 15% serían a pagar en total 8564,37
– Cuota mensual
– Gastos por cancelación anticipada, si los tiene.
– Gastos de notaría, de seguros si los hay
– Que garantías te solicitan.
– Que ocurre si tengo dificultades de pago. Intereses deudores y plazos, tipos de demora y consecuencias del impago.
Si consideramos todo esto, seguramente nos daremos cuenta que sólo para una cosa imprescindible, se pude hacer este tipo de contratación y sólo después de agotar las opciones anteriores.
Debemos tener en cuenta que el impago nos llevaría a consecuencias, que en ocasiones son desproporcionadas respecto al valor de la deuda inicial, porque implicarían gastos acumulados de demora, gastos judiciales, etc.
Por todo esto asesórate si tienes dudas, el coste de ese asesoramiento será una cantidad irrisoria comparado con las perdidas ocasionadas por hacer algo mal.
