
LA FIANCIACIÓN ENTRE PARTICULARES: UNA OPCIÓN NUEVA QUE ES MUY VIEJA
Hace no mucho tiempo eran comunes los préstamos entre familia y amigos y ahora ni contemplamos la posibilidad.
Esta fórmula tiene mucho sentido en el contexto actual: las generaciones más mayores son las de mayor capacidad de ahorro. Mientras las generaciones nuevas, encuentran enormes dificultades económicas y financieras para iniciar sus proyectos.
Antes de nada, hay que aclarar que el préstamo entre particulares es legal, ya sea sin intereses o con intereses (lógicamente sujeto a IRPF el beneficio).
Me voy a ocupar de un par de ejemplos extrapolables a otras necesidades:
* Los préstamos rápidos: (Vivus, Cofidis, etc.) Han proliferado como consecuencia de la reducción de la capacidad de ahorro familiar. Es un sistema muy ágil en la concesión, que permite resolver con inmediatez un problema. Pero tienen una ventaja estratégica para la entidad emisora y es la PRECIPITACIÓN OCASIONADA POR LA NECESIDAD, que hace que el cliente NO MIDA CORRECTAMENTE LOS RIESGOS. Aunque nos concedan un crédito rápido, el ritmo de devolución es siempre lento y doloroso.
Sería recomendable antes de plantearse esa última posibilidad, valorar otras:
– Préstamo entre particulares: dado que las cuantías de los préstamos rápidos son pequeñas, quizá algún familiar o amigo podría disponer de ese dinero para prestárnoslo durante el tiempo suficiente para generar ahorro para la devolución.
– El préstamo transitorio entre particulares: Con este se solventa la situación inicial de urgencia y luego solicitaremos un préstamo bien negociado con una entidad de crédito, para devolver la totalidad al familiar o amigo en un corto espacio de tiempo.
Ambas fórmulas pueden recogerse en un contrato, que tendría validez legal en caso de impago. No hay que tener vergüenza a realizar el planteamiento. Se puede plantear como un favor, pero también como un trato en el que todos salen beneficiados mediante el pago de un interés. En una entidad el solicitante de un préstamo pagaría del 6 al 10% mientras que el que deposita el dinero en ahorro cobraría menos del 1%.
* La compra de vivienda: antes de la firma de una hipoteca se deben considerar todas las posibilidades. Quizá uno o varias personas cercanas tengan un dinero parado que te puedan prestar para cubrir toda o parte de la compra.
Estamos hablando de cantidades económicas importantes y quizá pueda verse como una operación arriesgada, aun siendo familia. Hemos de saber que existen varias fórmulas legales para llevarlo a cabo.
La firma ante notario de un otorgamiento de garantía hipotecaria a favor del prestamista, para el comprador no implica más compromiso que el de una hipoteca al uso, pero para el que deja el dinero, las mismas garantías de cobro que pueda tener un banco.
Cualquiera de las fórmulas que existen, serán más baratas y humanas que la de la hipoteca bancaria.
Carlos Faro
Director de ZDirua
